viernes, 14 de enero de 2011

Casi 3.400.000.000 de mujeres con nombres, apellidos y mucho más.


Puede que sea correcto oficialmente decir "la juez" pero ¿Cuésta tanto empezar a llamar a las mujeres por su nombre? Menos mal que alguna prensa ya está aplicándose un poquito.

lunes, 10 de enero de 2011

Nota de una lesbiana a las Teresianas que nada le dijeron.


Supongo que lo tuve fácil:

Nadie me pegó, nadie me increpó en el cole; en mi familia se ha respirado siempre mucho respeto y mi salida del armario fue como un paseo por la sonrisa de mi gente.

Pero no:

Sigo sin verme bien los pies, borrosos como el pasado, sintiendo que ni siquiera me apetece recordar. Recordar que me gustaron siempre las mujeres para mi asombro y mi desconcierto, porque nadie me dijo que eso era posible. Recuerdo que me llamaban marimacho y que yo me sentía protegida de la vergüenza tras las gafas y una ortodoncia enorme, como el crucifijo de clase, como el rosario del cabecero de la cama de mis abuelos. No me avisaron y yo jugaba al fútbol… ¡y no me avisaron! y ninguno me dijo que el fútbol era de marimachos. Y no me enseñaron que los marimachos son feos, y malos estudiantes y que iban a odiar su preciosa pluma en una adolescencia de carnaval.

Salí del armario como salí del colegio, con 17 años, cuando las monjas, los fascistas de clase y la obligación de tener algunos novios me habían frito el corazón y minado la autoestima.


Las Teresianas del colegio que me tuvo encerrada 14 años en mí misma me mandan una invitación, para acudir a una misa en la Catedral de Valencia por el centenario de su fundación. Justo en estos días, que mirando para atrás a veces me paso. Y casi siempre me rabio. Y casi siempre me hago las mismas preguntas sin asombrarme con nuevas respuestas.


M.