sábado, 9 de octubre de 2010

10 del 10 del 10: Las histéricas son lo máximo...


Hasta la mitad del S. XIX, en nuestra Europa occidental, la histeria era una enfermedad de mujeres.
El trasfondo de esta "enfermedad" tiene miga:

El término viene del griego hyster, útero; y ya Galeno en el S.II describió la enfermedad. No obstante, se han encontrado referencias al mismo mal en escritos del antiguo Egipto.
Las mujeres histéricas eran mujeres privadas de actividad sexual y se diagnosticó a monjas, viudas, solteras... La cura era, cómo no, el matrimonio y la concepción.
Esta reacción del cuerpo ante el discurso patriarcal impuesto, ante una vida de sometimientos, el deseo castrado y la prisión perpetua en sociedades machistas y heteroabsolutistas se pagaba cara:Cómo no, las mujeres acusadas de histeria eran asesinadas en la hoguera en la Edad Media. No olvidemos que la demonología en estos siglos estaba muy de moda, y la mujer era, en cualquier caso, madre, hermana, e incluso la propia reencarnación del mismísimo diablo que, a través de la lujuria, tentaba al hombre.
En el S. XVII se empezaron a estudiar las enfermedades mentales como tal, ya que antes eran consideradas obras de satán, antinaturales y peligrosas.
Dada la raíz de la enfermedad, no es demasiado sorprendente que en el siglo XIX los tratamientos para la histeria femenina fueran consoladores o estancias en balnearios. Lo que ocurre es que detrás de estas prescripciones, las mujeres se encontraban con una realidad completamente diferente: encierros involuntarios, dietas terribles, chorros de agua fría en el bajo vientre, descargas eléctricas... Buena opción si pensamos que en la misma época la histeria se trataba también con la extirpación del útero y los ovarios -el núcleo del mal- o con sanguijuelas en los labios vaginales. Y esto, claro está, si tenías poder y dinero. En el peor de los casos solo se podía esperar el encierro.
Un puñado de años más tarde se pondrían de moda las terribles lobotomías - a Moniz, su inventor, le dieron el Nobel en 1949-. Por cierto, las lobotomías se siguen practicando con láser o ultrasonidos en países del primer mundo, sí señoras. Y curiosamente entre el 70 y el 80 por ciento de las víctimas de estas aberraciones son mujeres. Detrás está, por ejemplo, la International Society of Psychiatric Surgery. Suena bien ¿verdad?.

Mujer como objeto ->mujer como objeto de investigación-> mujer como objeto de experimentación -> mujer objeto -> objeto -> nada

Nos hemos referido a una de las enfermedades con las que más nos ha identificado la medicina a través de la historia, y podemos afirmar que es espeluznante. Como terrible sigue siendo la situación de tantas mujeres diagnosticadas de enfermas mentales en gran parte del planeta: Reclusión, esterilizaciones, violaciones o el asesinato es lo que les espera a estas hermanas de alma enferma en países como China, Rusia, continente africano, países de la zona de los Balcanes o de América Latina.
El 10 de Octubre es el Día Mundial de la Salud Mental, que tanto deja que desear también en el primer mundo donde el materialismo, el capitalismo, el egoísmo y la falta de amor y compasión son las verdaderas camisas de fuerza de las y los diagnosticados como enfermos mentales. El día después, curiosamente, es en Estados Unidos el Coming Out Day o día para salir del closet o armario. Ayudemos a nuestras hermanas locas a deshacerse de la camisa de fuerza, y después, con ellas, haremos todo lo demás.


1 comentario:

  1. Bárbaro, auténticamente bárbaro. No en el sentido de "genial, excelente", por supuesto, sino en el de Barbaridad con mayúsculas.

    Que ya los griegos trataran de curar la "histeria" (es que la etimología de la palabreja ya casi cuenta tu post, en el fondo todo cuanto hablamos partiendo de ese punto ya es sólo desgranar lo que contiene esa forma de nombrarla) mediante histerectomía añade aún más a la cosa.

    Y, ¿cómo iban a no ser ciertos trastornos de la salud mental que proliferaban en la alta sociedad vienesa de la época de Freud cosa de mujeres? Demonios, pero la etiología no parte del útero, ni de los ovarios, ni de los pechos, ni de las orejas, diantres. Parte de una sociedad opresora para con sus miembros, y, sobre todo, para con las mujeres. No es casualidad que los trastornos de uno de los tipos que describe Freud en muchas de sus obras hayan desaparecido de modo prácticamente total de la experiencia clínica, al menos en Occidente. Es que hemos avanzado mucho desde los años treinta del siglo pasado.

    Como en aquella campaña de promoción del deporte de hace bastantes décadas, "contamos contigo" para que siga avanzando, que si bien es mucho lo que se ha andado, no es poco lo que queda por avanzar. Saludinos, grande.

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