lunes, 27 de septiembre de 2010

Lhasa de Sela y el Lugar de las Diosas.




El diario argentino Página12 se hacía eco de la muerte de Lhasa de Sela con frases como: “Ni siquiera la muerte logrará quitarle belleza”.
No sólo la muerte no lo conseguirá; el desalmado tiempo tampoco. Lhasa cumpliría hoy 38 años de no haber sido por el cáncer de mama que se la llevó hace casi nueve meses.
Una voz impresionante, unas composiciones tan bellas como su misteriosa cara. A Lhasa nunca le interesó la fama o un éxito desbordado, sólo amaba la música y el arte.
Hija de fotógrafa y profesor; nómada desde la infancia y hermana de artistas circenses, su vida libre y rica se refleja en su pequeña pero valiosísima discografía.
En sus comienzos, tuvo que luchar por ser escuchada en los ruidosos bares de Montreal y siempre confesó sentirse atraída por las canciones tristes:
Lejos de los bares, Lhasa consiguió reconocimiento y, finalmente, un descanso impuesto e injusto.
Lejos de las canciones tristes, ella nos acerca con cada tema a un inenarrable sentimiento de PURO ARTE.


Su madre la llamó Lhasa cuando leyó el “Libro tibetano de la vida y la muerte”: Lhasa significa “Lugar de los Dioses”, y justo por ahí podría estar ella cantando, tranquila, entre las altas nieves y las nubes bajas.

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